jueves, 26 de febrero de 2015

JpD ante la situación de la 65ª promoción

Ante el nombramiento de las juezas y jueces que integran la 65ª Promoción de la Escuela Judicial para efectuar funciones de sustitución cuando todavía se encuentran en periodo formativo, desde Jueces para la Democracia queremos expresar las siguientes consideraciones:

 1.- Consideramos especialmente criticable que las compañeras y compañeros que se encuentran en esta situación apenas tengan información a pocos días de ejercer dichas funciones sobre su naturaleza, retribuciones y estatuto básico. En especial, debe aclararse inmediatamente la cuestión salarial referente a si percibirán las cantidades correspondientes a jueces/as en prácticas, a jueces/as sustitutos/as o a jueces/as titulares con los complementos preceptivos. Desde Jueces para la Democracia rechazamos esta singular figura formativa, pero entendemos que en todo caso se debe producir la máxima equiparación con los compañeros/as de la carrera judicial.

2.- Esta figura formativa supone un nuevo despropósito entre otros que ha impulsado el Gobierno para desmantelar principios básicos de la funciones judiciales. Se trata de precarizar de forma extrema a quienes actuarán como titulares del poder judicial, sin un estatuto profesional claro, con funciones que desempeñarán en destinos que no han elegido y que les han sido asignados por cargos gubernativos. Además, llevarán a cabo actuaciones jurisdiccionales por las que serán evaluados, con todos los riesgos que ello puede provocar para la independencia judicial. Si los jueces y juezas de la 65ª Promoción de la Escuela Judicial están ya preparados para ejercer sus funciones, como se desprende de la decisión de haber sido destinados a los órganos judiciales, lo lógico es que sean tratados a todos los efectos como titulares, sin extraños periodos formativos o actividades de sustitución que son contrarios al ejercicio de la función jurisdiccional en un Estado de Derecho.

3.- Desde Jueces para la Democracia pedimos la supresión de esta peculiar figura formativa, al valorar que supone un paso más en la precarización de la judicatura. Esta situación sigue en la línea de lo sucedido con las promociones 63ª y 64ª, que mayoritariamente continúan en expectativa de destino, en condiciones más que lamentables, impropias de quienes ejercen altas funciones constitucionales y constituyen un poder del Estado. Y además sin perspectivas de conocer su futuro a corto y medio plazo. Todo ello debe valorarse desde la perspectiva global de la acción de un Gobierno que ha adoptado numerosas decisiones contrarias a la configuración de la judicatura como un poder independiente y a la prestación de un servicio público adecuado que garantice el derecho fundamental de la ciudadanía a la tutela judicial efectiva.

4.- Mostramos todo nuestro apoyo y solidaridad a las compañeras y compañeros de la 65ª Promoción. Y nos ponemos a su disposición ante cualquier incidencia que pueda surgir en esta situación sin precedentes. Y queremos recordar que lo que está sucediendo no es un problema esporádico, aislado o puntual, sino que se trata de un paso más en el proceso de degradación institucional al que se está sometiendo al poder judicial en nuestro país.

SECRETARIADO DE JUECES PARA LA DEMOCRACIA